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Jesús Soto

Logaritmos

Es curioso como a veces encuentras explicaciones sencillas en los sitios menos esperados. Explicando a los alumnos una respuesta a la eterna pregunta: ¿para qué sirve…?, les comenté, lo que he encontrado en una web de medicina posiblemente de manera más simple, que la extensa explicación que les he dado. Será deformación de matemático.

Os dejo el artículo Logaritmos de Adrián Paenza, doctor en matemáticas y autor de libro «Matemática…¿Estás ahí?».

Quiero contar una breve historia. No estoy seguro de que haya sido exactamente así, pero es un recuerdo distorsionado de mi pasado.

Para fijar las ideas, digamos que tenía entre 7 y 8 años. Mi padre solía charlar conmigo sobre diferentes situaciones de la vida cotidiana. Trataba de interesarme en lo que sucedía a mi alrededor. Vivió (y mi madre también, claro) intentando que mi hermana y yo entendiéramos la importancia de respetar al otro, de ser generosos, solidarios. No sé si lo consiguió, pero ciertamente lo intentó.

Recuerdo que una vez trajo un librito pequeño, con muchas páginas. Cada página tenía muchos números. Muchos. Cada número figuraba en una pequeña tabla. Si la memoria no me traiciona, creo que en el lomo (del libro) decía: “Tablas de logaritmos de Lalande”.

Aunque parezca raro, mi idea, al ver tantos números, era saber si podía descubrir cómo estaban ordenados y qué patrón podía encontrar. Era fácil advertir que estaban dispuestos de menor a mayor, pero ¿qué separaba a uno del siguiente? ¿Cómo hacer para calcular el próximo sabiendo el anterior?

No me daba cuenta de que, si hubiera habido una manera de hacerlo, ¿para qué alguien habría de escribir y publicar un libro sobre el tema? Es decir, si hubiera habido alguna forma de descubrir el número siguiente, conociendo el anterior, no tendría sentido escribir esas tablas. Sería equivalente a que aparecieran publicadas las tablas de multiplicar.

La pregunta obvia era entonces: ¿para qué sirven? ¿Qué son los logaritmos?

Mi viejo me preguntó: “¿Qué es más fácil: multiplicar o sumar?”. Yo contesté lo mismo que usted está pensando: “sumar”.

Luego –como era esperable– vino otra pregunta de mi padre: “¿Qué es más fácil: calcular potencias de números o multiplicar?”, que obtuvo la respuesta obvia: “multiplicar”.

Y eso, aunque parezca una banalidad, es lo que uno tiene que saber si quiere hacer cálculos en forma más sencilla. Obviamente, en la década de 1950 no había calculadoras ni computadoras. Por lo tanto, si uno tenía que hacer operaciones con números grandes (de muchos dígitos), usar logaritmos era la forma de abordarlos.

En esencia, los logaritmos ayudan a multiplicar números de muchos dígitos. Si bien no voy a hacer acá el desarrollo de la teoría de los logaritmos, lo primero que uno aprende de ellos es que si tuviera que multiplicar dos números “grandes”, lo que hace es calcularles el logaritmo a ambos, luego sumar esos logaritmos y, después, se vuelve para atrás (lo que en la escuela se llama “calcular el antilogaritmo”, o bien uno vuelve para atrás con la función exponencial).

Para simplificar, supongamos que uno tiene que multiplicar dos números escritos como potencias de 10. Digamos 105 x 107 . Dicho de otra forma:

100.000 x 10.000.000 (*),

o sea, cien mil por diez millones.

El número 5 –que aparece en 105– cuenta la cantidad de “ceros” que tiene el primer número, y de la misma forma el número 7 –que aparece en 107–cuenta el número de ceros que tiene el segundo.

Entonces, si uno calcula los logaritmos de ambos, obtiene 5 y 7. Los suma y obtiene el número 12. “Volver para atrás”, en este caso, significa poner un uno seguido de doce ceros, y por lo tanto, el resultado de multiplicar 105 x 107 = 1012= 1.000.000.000.000.

La cantidad de dígitos que tiene un número indica cuán grande es. Lo que hace el logaritmo de ese número –entre otras cosas– es detectar cuántos dígitos tiene y, por lo tanto, saber qué tamaño tiene.

De esa forma, uno tiene idea del tamaño que tendrá el producto. Después lo podrá calcular con mayor o menor precisión, pero estimar el número de dígitos permite estimar el tamaño del producto.

Por supuesto, los logaritmos tienen múltiples aplicaciones que sería imposible enumerar acá. Pero, al menos ahora, si alguien viene y le pregunta para qué puede servir conocer el logaritmo de un número, usted le puede contestar que tener ese dato permite saber (entre otras cosas) el tamaño del número. Permite también convertir multiplicaciones en sumas y potencias en productos. Se usan para convertir cuentas complicadas en otras mucho más sencillas.

Pero el logaritmo (y su inversa, la función exponencial) también se usa para medir la intensidad de un terremoto (en la escala de Richter), para evaluar cuánto tiempo llevaría la solución de un problema mediante una computadora (lo que se llama estimar la complejidad de un proceso), para describir el decaimiento radiactivo de una sustancia, para medir cómo se expande una enfermedad o cómo crece o decrece una colonia de bacterias, para calcular cómo crece un determinado capital invertido en un banco a un cierto interés, en múltiples ocasiones en ingeniería y física… y la lista continúa. Hasta para medir semitonos en las partituras de música están presentes.

Para todos aquellos que nacimos antes de la era de las calculadoras-computadoras, usar logaritmos y reglas de cálculo era nuestra única salvación. Los usábamos para resolver operaciones larguísimas y cuentas tediosas que, hoy, abordamos con total naturalidad. Lo que pasa es que hoy nos resultan transparentes. Están, sí, pero no se los ve.

(*) 105 = 100.000 y 107= 10.000.000

Informática de Estado

«A veces más vale callar y pasar por tonto, que abrir la boca y demostrarlo.»
Noel Clarasó.

El 1 de marzo de este año, el ejército colombiano organizó una acción militar contra las FARC. En la operación se consiguió una infraestructura informática que los terroristas tenían en su poder. El golpe fue de tremenda importancia, aunque al tiempo causó y sigue causando cierto revuelo por la forma de actuar del gobierno colombiano. La acción militar ocurrió en territorio ecuatoriano, lo que supone una incursión de un ejercito extranjero y por ende una posible acción de guerra. Esto es lo que defiende los ecuatorianos.

Bueno, y a qué viene esta noticia. La traigo aquí por el material informático requisado y el jaleo que esta ocasionando su posesión. Según fuentes que he leido, las «tropas colombianas llegaron hasta el campamento y confiscaron tres ordenadores portátiles negros, marca Toshiba Satellite, dos discos duros externos Lacie y tres memorias USB. Los ordenadores estaban en sendas cajas de metal gris…Para recuperar y analizar la información sin alterar los originales, los expertos colombianos usaron dos programas de software: el FKT, para sacar la imagen del disco duro, y el Encase, un programa forense. Se hicieron dos copias llamadas «espejo»: con una trabajó la inteligencia colombiana, y la otra quedó en manos de Interpol, que en breve presentará su dictamen sobre la autenticidad de los contenidos. Los originales están en manos de la fiscalía de Colombia, para preservar la cadena de custodia. Los ordenadores contenían una mina de oro: 11.000 documentos, 2.000 fotografías y casi 200 vídeos que han aportado a las autoridades de Colombia una información invaluable» (El País)

En principio hasta aquí no parece haber nada raro, es posible que tuviesen los tres Toshiba como las fotografias y videos, yo en casa tengo más fotografias solo de mi hija. Me llama la atención lo de 11.000 documentos y particularmente siento curiosidad por saber a que llaman documentos.

Lo cierto es que se puede ser más preciso. La imagen que pasaron a INTERPOL permitió determinar que «las ocho pruebas instrumentales de carácter informático decomisadas contienen más de 600 gigabytes de datos, entre los que hay 37.872 documentos escritos, 452 hojas de cálculo, 210.888 imágenes, 22.481 páginas web, 7.989 direcciones electrónicas, 10.537 archivos multimedia (de sonido y vídeos) y 983 ficheros cifrados.

En palabras sencillas, se puede decir que este volumen de datos corresponde a 39,5 millones de páginas de Microsoft Word y, si todos los datos incautados estuviesen en formato Word, a un ritmo de 100 páginas por día, se tardaría más de 1.000 años en leerlos. Para descifrar los 983 archivos cifrados los especialistas de INTERPOL conectaron diez ordenadores entre sí y los hicieron funcionar todos a la vez permanentemente durante dos semanas.» (Radio Caracol)

La nota más curiosa y lo que ha desatado las malas relaciones entre Ecuador y Colombia (en alguno de los papeles incautados se insinuaba la permisividad, cuando no la colaboración, del gobierno de Ecuador con las FARC), es la supuesta manipulación de los datos obtenidos por parte de Bogotá según la fiscalia de Ecuador. Una vez recuperados los datos el gobierno de Colombia le pasó una copia al gobierno de Ecuador. Sin embargo, la fiscalía de Ecuador manifiesta que «los archivos que recibió Ecuador fueron grabados en un disco compacto, no corresponden a una imagen forense (copia de todo el disco duro). Por lo que varios tienen como fecha de creación la misma en que fueron grabadas» (Extra.ec).

A mis alumnos les digo que, antes de presentarme las prácticas, verifiquen que el nombre que aparece en propiedades es el suyo, no el del compañero.

Semana de la ciencia

«La felicidad no está en la ciencia, sino en la adquisición de la ciencia».
Edgar Allan Poe.

Periódicamente celebramos la Semana de la Ciencia, el evento que pretende acercar la ciencia a la sociedad. Para ello se coordina un amplio Programa de Actividades con exposiciones, mesas redondas, talleres, visitas guiadas, conferencias, excursiones… El fin: invitar al ciudadano a descubrir, experimentar y disfrutar con la ciencia de hoy y de mañana. Estas palabras se extraen de las diferentes web que anuncian las actividades en cada comunidad, por lo menos así sucede en nuestra comunidad de la Región de Murcia.

Para este evento las universidades hacemos un esfuerzo en mostrar diferentes actividades que desarrollamos con nuestros alumnos y pequeños ejemplos de lo que enseñamos en las carreras. Es encomiable la labor de mis antiguos profesores y compañeros de facultad en llevar las matemáticas a los curiosos de la ciencia. Con lo que nos cuesta a los profesores que nos entiendan, este año, como los anteriores, han mostrado unas matemáticas difíciles en unas explicaciones sencillas y divulgativas. La trasmisión de que la ciencia es el resultado del estudio, debe inculcarse en los jóvenes estudiantes. No se trata de un divertimento para pasar una tarde desocupada, sino de buscar el despertar en las posibilidades que nos ofrece el mundo donde vivimos.

He disfrutado con la labor de los profesores enseñando la construcción de cohetes y su vuelo propulsados por gaseosa. Todo cuanto nos lleve a abrir los ojos de los niños inyectándoles un suero de curiosidad es un paso en conseguir más amantes de la ciencia para el futuro.

El esfuerzo de los entes públicos y privados en llevar adelante estos eventos no debe cejar; es más, debemos aumentarlo, conseguir que la Semana de la Ciencia sea el inicio de un año de la ciencia. Ahí es donde los institutos pueden explotar todas sus posibilidades.

En estos casos siempre recuerdo las películas norteamericanas, cuando los niños de los colegios o sus institutos desarrollan actividades durante el curso, que las plasman en competiciones al final del mismo. Puede que nuestra Semana de la Ciencia tuviese mayor impacto si se trasladase a final de curso. Cuando el alumno ha tenido oportunidad de aprender y preparar su actividad para mostrarla a su vecinos, a sus amigos, a sus familiares. Incluso desde las Universidades podríamos diseñar con mejores perspectivas demostraciones de nuestras clases que los alumnos hayan podido dominar durante todo el curso. Con este tiempo disponible, no solo conseguiríamos trasladar la ciencia al ciudadano, sino implicar a la mayoría de nuestro alumnado en el deseo de trasmitir sus propias creaciones.

Solo sería necesario que, quienes aportan gran parte de la subvención para estos eventos, no lo vean como un acto más para aumentar su bagaje de actuaciones y logros, sino un verdadero propósito desinteresado en conseguir que la ciencia cale en la sociedad.

El principio

«La unión hace la fuerza».
Esopo.

Declaración del Consejo de Colegios de Ingenieros en Informática de España

Acuerda:

1) Denunciar el riesgo que supone para la economía del país que el Ministerio de Ciencia e Innovación haya propuesto la estructura de todos los títulos universitarios de ingeniería, excepto el de Informática.

Esto agrava la situación de abandono y desprecio que el Ministerio de Industria y su Secretaría de Estado de Telecomunicaciones mantienen hacia esta profesión, motor del desarrollo tecnológico e industrial desde hace más de 30 años.

2) Apoyar la ficha de directrices específicas que la CODDI (Conferencia de Decanos y Directores de Escuelas de Ingeniería Informática) ha propuesto al Ministerio de Ciencia e Innovación para que la Ingeniería Informática esté en el mismo plano de igualdad que el resto de Ingenierías.

3) Asumir y apoyar las movilizaciones convocadas para el próximo 19 de noviembre, a las 12h, como expresión del más que justificado descontento que sienten los 130.000 Ingenieros e Ingenieras en Informática y los 95.000 estudiantes de esta titulación por esta situación.

4) Siendo conocedores de las propuestas que se están haciendo en diferentes ámbitos de la red y dado el impacto del buen uso de la Informática en la vida económica y social del país, y ejerciendo la responsabilidad profesional que el sector nos reconoce y aún no las autoridades, nos oponemos a cualquier uso de la Informática que se aparte lo más mínimo de la legalidad vigente.

5) Advertir seriamente que este Consejo promoverá y liderará importantes movilizaciones si alguna de las competencias de naturaleza propia informática es reconocida en alguna ingeniería distinta de la informática con lo que de excluyente para la informática tendría una medida como esta.

6) El Consejo de Colegios de Ingenieros en Informática se personará el próximo 12 de noviembre, a las 16h, en el Senado, para ejercer, con el mayor orden y respeto, nuestro derecho de expresión ante las Senadoras y Senadores de la Comisión de Ciencia e Innovación, que van a votar dos mociones en que se insta al gobierno a resolver esta situación. Asimismo, convocará una rueda de prensa para el próximo 19 de noviembre, para dar cuenta de las movilizaciones realizadas y sus consecuencias.

Y así lo firmamos todos los decanos de los colegios integrantes de este Consejo.

El Consejo de Colegios de Ingenieros en Informática está integrado por todos los Colegios Profesionales de Ingenieros en Informática creados en España. Estos son los Colegios Profesionales de las Comunidades Autónomas de Andalucía, Principado de Asturias,Islas Baleares, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Cataluña, Galicia, Extremadura,Región de Murcia, País Vasco y Comunidad Valenciana.

 

Ahora si comienza a vislumbrar se un rayo de luz en la tormenta de desuniones que oscurecía el cielo.

Huelga de informáticos

«Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado.
Un esfuerzo total es una victoria completa.»
.
Mahatma Gandhi.

El pasado día os comentaba en la entrada Medidas desesperadas, la iniciativa de huelga planteada en www.huelgainformatica.es y no quería entrar en valorarla. Hoy, tras los continuos correos y desinformaciones, si quiero dar una opinión.

¿Qué se pude esperar de un movimiento sin capacidad para expresar sus problemas? ¿Cómo se pretende reivindicar un derecho sin conocerlo? ¿Verdaderamente saben, quienes inundan la red con comentarios, qué se reivindica? La misma web muestra como propuesta una Lista de Iniciativas con votación en «20minutos», y cuando vas a ella encuentras con el texto

«¿Has estudiado ingeniería informática y ahora te van a dejar sin título homologado? Acciones para protestar contra la exclusión de las titulaciones de Ingeniería en Informática e Ingeniería Técnica en Informática de las propuestas de la orden ministerial y acuerdo de Consejo de Ministros referidas a títulos que habilitan para el ejercicio de las diferentes profesiones de ingeniero».

Este simple párrafo es un claro ejemplo del desconocimiento de quien lo ha escrito y quien lo propone como referencia. Si la mayoría desconoce sus reivindicaciones que se puede decir de la defensa de sus propuestas.

Me intriga tres cuestiones:

  • ¿Qué sentido tiene una huelga de informáticos?. «Propongo tumbar los principales DNS nacionales el mismo día…»;»HAckear la web del ministerio y poner: ‘Ahora que lo repare un telecos’…»; «Propongo parar todos los servidores que administremos…»; «Mi opción también es la de atacar la red cortando el correo electrónico…»… Todos estos comentarios solo transmiten a la sociedad que los informáticos pertenecen a esa nueva clase social denominada Frikis. La SGAE consiguió con el canon que se identificara al joven informático con un ladrón de la propiedad intelectual, cuyo único interés residía en bajarse canciones de «la mula». Para muchos padres la informática la asocian con los juegos por ordenador y sus hijos no hacen nada por demostrar lo contrario.
  • ¿Qué es una huelga de informáticos?. Normalmente las huelgas pretenden paralizar el sector en huelga para hacer más presión. ¿Qué sector se paralizaría con una huelga de informáticos?. Si la sociedad no te entiende como se puede esperar que entienda tu huelga. ¿Quién sabría diferenciar entre las propuestas de acción y el ciberterrorismo?. ¿Consistirá en dejar de asistir a clase los alumnos de informática?, un método expeditivo en nuestro alumnado deseoso de enseñar el ardor juvenil y reivindicativo, pero falto de consecuencias salvo para ellos mismos.
  • ¿Quién iría a la huelga?. Los alumnos de las actuales titulaciones de informática serían los más perjudicados, según las informaciones que circulan por la red; pero las atribuciones también afectan a los actuales ingenieros informáticos. Por tanto, estos secundarían a los estudiantes y en consecuencia, los colegios en los que «la mayoría» están colegiados se unirían. ¿De verdad se piensa que el profesional que ha conseguido, tras un largo esfuerzo, un puesto de consideración en una empresa se plantee la huelga?. ¿Los colegios de informáticos unirán su voz para reivindicar atribuciones que muchos de sus miembros no las consideran imprescindibles?. ¿Cuántos ingenieros informáticos están colegiados?.

Es cierto, más que mostrar una opinión lanzo un montón de preguntas. Para mi una opinión debe formarse tras analizar detenidamente todas las preguntas y solo encuentro respuesta a una: ¿hay unión entre los informáticos?. No, y no se percibe un esfuerzo para la unión. Como es sabido antes de correr hay que aprender a andar, y los informáticos todavía avanzan a gatas.

La huelga es un resultado y no un esfuerzo.

Desinformación en los medios

«Humano es errar; pero sólo los
estúpidos perseveran en el error»
.
Marco Tulio Cicerón

Se critica a los informáticos cuando un programa falla, como si ellos hubiesen realizado el programa o como si la torpeza de quien lo maneja no contase. Perdonad la exaltación, pero cuando otros fallan y de manera estrepitosa lo muestran como un error de transcripción.

Hoy aparece en elpais.com la noticia «Los ingenieros informáticos se manifestarán en defensa de su titulación«. Lo que hiere a la sensatez es el subtitulo: El ministerio no contempla Ingeniería en Informática e Ingeniería Técnica como propuestas de títulos. ¡Por favor!, como se puede decir semejante falsedad y quedarse tan conformes. Si son periodistas competentes como pueden escribir un subtitulo tan lejos de la realidad. Lo penoso es que uno debe leer la noticia entera para comprender que el subtítulo no tiene nada que ver con la noticia.

Leyendo el contenido de ella uno observa que son las atribuciones, las competencias, la famosa ficha lo que no se contempla en la orden ministerial; pero eso no tiene nada que ver con que no se contemple Ingeniería en Informática e Ingeniería Técnica como propuestas de títulos.

Otra vez somo perjudicados quienes con nuestro trabajo intentamos educar a los futuros informáticos, pues estos titulares solo consiguen desinformación en los estudiante que tengan expectativa de apuntarse a las titulaciones de informática. Quién puede ahora decirme que no hagamos caso al famoso dicho: «Lo que importa es el titular no la noticia».

Hay y habrá Grado en Ingeniería Informática

Acabo de recibir un correo con la preocupación de que no exista el Grado en Ingeniería Informática en el futuro. No es cierto. Existe y existirá. Por ley esta establecido el nuevo Grado en Ingeniería Informática y la prueba más rotunda es que somos al menos tres universidades como la nuestra y la Carlos III de Madrid que lo estamos impartiendo.

El rumor sale de las dichosas atribuciones. Las famosas fichas que el ministerio presentó hacen referencia a las competencias que más tarde te capaciten para tener las atribuciones. Este caso es parecido a los ingenieros químicos. Ellos junto con los ingenieros informáticos son los únicos ingenieros que no tiene ficha (competencias asignadas por el ministerio), y como no tienen ficha no pueden pedir atribuciones (que se les capacite para poder firmar proyectos).

Durante muchos años, los decanos de informática de las universidades están intentando que el ministerio les otorgue una ficha, como a los arquitectos, industriales, forestales, telecos, etc. Los ingenieros que poseen la ficha pertinente pueden certificar que una instalación eléctrica esta bien, que un puente no se caerá, que un motor eléctrico no se quemará, que una cámara frigorífica tiene suficiente frió para aguantar el congelado de una empresa, etc… Por estos certificados cobran, y el Estado obliga a las empresas a certificar que sus motores están correctamente instalados, que su cableado eléctrico no nos electrocutará, etc… Por tanto, si eres ingeniero y tienes una ficha el Estado te da atribuciones y con ellas tu podrás expoliar cobrar a las empresas. Lo curioso es que los informáticos no tengan ficha, que no significa título. ¿Por qué?, ya lo comenté en otra entrada.

La huelga de la que os hablé anteriormente se refiere al trato desigual que el ministerio realiza con los informáticos. No en cuanto a la titulación Grado en Ingeniería Informática, sino en cuanto a las posibles atribuciones que se están barajando para los nuevos grados. Ahora estamos en el momento de definir las atribuciones, pues el cambio a grado permite establecer las antiguas atribuciones y las nuevas a los futuros grados. Ahí es el problema, con los informáticos no cuentan para asignar atribuciones; es decir, de momento un informático no podrá firmar que una red de ordenadores está bien instalada, cuando el Estado obligue a las empresas a certificar sus redes; ni podrá certificar que un sistema es seguro cuando le exija a las empresas que sus transacciones por la red estén certificadas como seguras; estas y otras cuestiones que están apareciendo con la nueva era. Lo curioso es que otras ingenierías si podrán hacerlo, y eso es un trato desigual.

Existe y existirá el título Grado en Ingeniería Informática, otra cuestión es que se les otorgue atribuciones como al resto de ingenierías.

“…y al que no le guste que se aguante”

«Cometer una injusticia es peor que sufrirla.».
Aristóteles.

«El canon es agua pasada, no hay quien lo arregle, se paga y ya está, y al que no le guste que se aguante» (El País). No por mucho gritar se tiene más razón, y cuanto más grite Teddy menos valor da a su alegato. Que aprobase una ley no dice que sea justa la misma. El robo sigue siendo robo por mucho que se formalice en un documento.

Los piratas destrozaban las naves de Felipe II con el visto bueno de la reina inglesa. Eso era piratería. Los ingleses exigieron más impuestos a los colonos en el nuevo mundo, los amparaba la ley y a los colonos nada. Eso también era piratería. Antes del estallido de la guerra de 1812 los ingleses reclutaban a la fuerza a los marinos de las naves de los EEUU, lo hacian bajo mandato de las leyes inglesas. Eso era piratería. Y pagar por algo que no has echo, eso ¿no es piratería?.

Las injusticias son injusticias por mucho que se encubran bajo el manto de la legalidad.

«…y al que no le guste que se aguante». Elocuente frase para defender tus razones. La misma que me autoriza a mí decir: ¡No!, ¡no me da la gana!.

Medidas desesperadas

De aquellos polvos vienen estos lodos.
Refrán.

El pasado día lo comenté en un par de entradas en el blog: el trato desigual que se les está dando a los ingenieros informáticos y el que se le quiere dar a los futuros graduados en informática es un cúmulo de injusticias. Hoy recibo el mensaje que se expresa en www.huelgainformatica.es.

No entro a valorar la medida, ni si se justifica por la situación. Desgraciadamente, las injusticias provocan actuaciones desesperadas. Lo cierto es que los informáticos llevan años planteando preguntas y nadie les contesta. Sin embargo, lo más probable que encuentren sea una muestra de indiferencia de la sociedad. Conseguir un fin para un conjunto requiere una sola voz, coherente y unida, y, ante todo, convencida de sus reivindicaciones.

Ingenieros y atribuciones

»La economía de un país se medirá por el número de ingenieros».
Jeffrey Immelt

«Los ingenieros técnicos exigen que el plan de Bolonia les equipare a los superiores» es el titular de un artículo de hoy en el diario ABC. La polémica traia cola desde que en Bolonia se marcarón las pautas del Espacio Europeo de Educación Superior: desaparecen los actuales diplomados y licenciados y surgen los nuevos graduados. El compromiso está marcado en 2010, donde todas las titulación deben adaptarse al nuevo espacio europeo. Algunas universidades ya hemos adaptado nuestros planes, en la UCAM ya impartimos el Grado en Ingenería Informática, siendo de las primeras en España.

Este nuevo marco plantea dudas: ¿qué ocurrirá con los actuales ingenieros técnicos? La contestación no es fácil. Como dice el titular, los ingenieros técnicos quieren que se les equipare a los nuevos graduados, y por tanto conseguir las atribuciones que ahora disfrutan los ingenieros superiores. Y entonces, los ingenieros superiores ¿que ventajas tendrán?. ¡Ah es verdad!, se me olvidaba comentar que el sistema actual dispone de jerarquias para determinar que ingeniero está más cualificado para determinadas atribuciones. Es decir, cuando salgan al mercado y se pida firmar una necesidad que implique un certificado, algunos pueden firmarla otros no. Ahora los ingenieros superiores pueden firmar cosas que los ingenieros técnicos no pueden. ¿Por qué?, porque la cualificación superior permite ciertas prebendas.

Reconozco que con este comentario me estaré ganando la antipatia de los ingenieros; es verdad, ya dije con anterioridad que como matemático me cuesta entender el concepto de atribuciones, como el de colegios. Claro, a mi nadie me pide que certifique que la encuestan que realizan tiene el rigor pertinente para llamarla encuesta.

Volvamos al tema de esta entrada. El proyecto actual es que los nuevos graduados obtengan las atribuciones de los antiguos ingenieros técnicos y los nuevos graduados que deseen las atribuciones de los actuales ingenieros superiores (o ingenieros como simplemente se denominan) tendrán que realizar un master. Por tanto, los actuales ingenieros técnicos necesitaran de un master, de dos años, para conseguir las mismas atribuciones que los ingenieros. Resumiendo, se ha decido cambiar el nombre, pero se mantienen los tiempos de estudio para consegir la equiparación de atribuciones.

Como indica en el artículo:

Nuevo modelo. La reforma de las ingenierías establece títulos de Grado de cuatro años y masters de uno o dos años (lo de un año es para los nuevos graduados, dos años es para los ingenieros técnicos actuales)

Atribuciones. El Grado capacitará para las atribuciones de los actuales ingenieros técnicos y el Master de los superiores.

La controversia no se queda con el tema de las atribuciones exclusivamente, se cuestiona también que el título sea por especialidades y no por rama. Lo cierto es que al final nadie quedará satisfecho.

Esperemos que las luchas por poder entre los ingenieros no desaliente a los estudiantes a cursar estas titulaciones, aunque no tengan atribuciones como los informáticos. Las politécnicas decrecen en el número de matriculados y si Jeffrey Immelt, presidente y consejero delegado de General Electric, tiene razón el futuro les depara grandes posibilidades (por sus conocimientos, no por sus atribuciones).